Libido hizo historia en el Estadio Nacional

Bien dicen que lo bueno se hace esperar, que la esperanza es lo último que se pierde y que qué son 10 minutos más de espera, si ya esperaste cinco, 10 o casi 20 años. Veo las caras de varios jóvenes de 30 algunos más, algunos menos y la emoción que desbordan solo es comprensible porque Libido está a minutos de salir al escenario en el imponente Estadio Nacional. Ya no tienen que esperar más, ya no tienen que ir a YouTube a ve presentaciones de hace varios años. Ahora es aquí, en vivo y en directo.

Habían tocado a fines de los 90 en la Feria del Hogar, en el Campo de Marte de manera gratuita para más de 60 mil almas, en el Jardín de la Cerveza en Arequipa, en la Plaza de armas de Cusco para 25 mil personas, pero faltaba la cereza del pastel. Por eso es que a inicios de año, cuando en las redes sociales de la banda comenzaban los amagos de un reencuentro, la gente solo podía imaginarse algo grande. Esta era una reivindicación para el rock peruano. Porque Mar de Copas, TK, Zen, Amen y Cementerio Club (bandas que crecieron con Libido) nunca pudieron hacerlo, y aunque lo merecieron, seguramente, había que dar ese paso adelante.

Se apagan las luces del Nacional, y yo que algo sé de calcular gente en estadios, creo que estamos en más de 30 mil personas. La mayoría de ellos, impacientes y expectantes, comienza a gritar “¡Libido, Libido, Libido!”. Y Libido hace caso.

La potenciavocal de Salim Vera resalta y retumba en el estadio con el “Ámame, miénteme, tócame. Piensa en mí”. Vibra, emociona. Como les dicen a los futbolistas, “si Salim hubiese querido…”. Hoy que casi todos pasan los 50 años (Salim, Toño y Manolo, Jeffry tiene 48) el sonido es el mismo y hasta aún mejor que hace 25 años. Son mejores músicos, sin duda, y el público disfruta y siente eso.

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